martes, 28 de septiembre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

Carlos Salem en Barcelona

Esta nueva etapa de Ya lo dijo Casimiro Parker
comienza en Barcelona con MEMORIAS CIRCULARES DEL HOMBRE-PEONZA,
el nuevo poemario de Carlos Salem
que vuelve a deslumbrarnos después de agotar la primera edición
de Si dios me pide un bloody mary.

En esta cita contaremos con la editorial Albatros
que publicó en Suiza ORGÍA DE ANDAR POR CASA
(el segundo libro de la trilogía POEMAS AL OTRO LADO DE LA BARRA).

No es fácil encontrar tantos ingredientes para brindar por tantos buenos motivos.



domingo, 26 de septiembre de 2010

Yonqui de la literatura

Soy un yonqui. De la literatura. Necesito libros igual que los toxicómanos necesitan una aguja cargada de heroína en las venas. Necesito tenerlos, leerlos, acariciarlos. No valen en pdf, no me sirven en la pantalla del ordenador. Digamos que unas bragas siempre nos gustan más al tacto, en torno a las caderas de una mujer, que en una fotografía. Me sucede lo mismo con los libros. Soy un yonqui de la literatura y he alcanzado un momento en que mis dealers ya no son tanto los libreros como los editores y algunos amigos. Los amigos me envían sus publicaciones. Los editores (cada vez son más numerosos) me mandan a casa sus novedades. Libros y más libros. Yo los amo por ello. Tienen la droga que yo necesito y no siempre dispongo del dinero necesario y suficiente para comprarlos. A cambio, supongo, ofrezco reseñas y fragmentos de aquellos libros que leo y a la vez me gustan. En un rincón quedan los que no me gustaron (y, por tanto, guardo silencio sobre ellos) y los que aún no me ha dado tiempo a leer. El pago a esa droga son mis textos laudatorios o publicitarios, siempre honestos. Me apasiona hablar de los libros. Ellos, los editores, fabrican la droga que me gusta y me la venden o me la pasan. Sucede que yo también puedo elaborar la misma droga y venderla en las calles: también escribo libros. Entonces les digo a algunos de mis dealers que me den una oportunidad, que yo puedo hacerlo, que me distribuyan mi propia mercancía. Son pocos los que lo hacen. Otros me dicen (un suponer): “Tu droga está bien, es de buena calidad, pero no encaja en nuestro negocio”. Es un círculo vicioso, pues cuanto más leo, más ganas de escribir tengo, y, cuanto más escribo, más pasión por la literatura demuestro y más libros reseño y más libros me envían. Y todo vuelve a empezar.

José Angel Barrueco

sábado, 25 de septiembre de 2010

miércoles, 22 de septiembre de 2010

aquel 5 de mayo, soleado

en la casa del libro de málaga
el spoken de la casa






martes, 21 de septiembre de 2010

aquel 24 de marzo, lluvioso

presentación de CONTRAPOESÍA
en el IED de Madrid,
con Eduardo Scala, Hilario Franco y Marcus Versus
{Fotografías de Javier Yohn Planells
}










domingo, 19 de septiembre de 2010

Sin remedio

No me considero un tipo violento. Sin embargo, ¿quién no ha deseado partirle la cara a un bocazas? Ese impulso (un impulso agresivo, violento, nacido de la cólera) me acometió hace dos semanas. Dos hombres discutían en mi calle y me asomé al balcón a ver qué estaba sucediendo. Uno de esos alcohólicos con pinta de vagabundos que nos inspiran pena, aunque luego muchos de ellos sean más malos que la sarna, quería orinar a unos metros de mi portal, en la esquina que forman las vallas de una obra y el contenedor donde los obreros arrojan los escombros. En esa obra tienen a un vigilante de seguridad. Negro. Un tipo alto que me cae bien y que se parece al Teniente Cedric Daniels de la serie The Wire. Me cae bien porque lo veo a diario y parece un buen hombre. El vigilante se acercó y le pidió al fulano que no meara allí, que luego olía la calle muy mal y que, además, había una obra. El borracho se revolvió como si fuera un perro rabioso al que roban un hueso. Le insultó. Le llamó tantas cosas y dando tantas voces que muchas personas salieron a ver qué pasaba. Entre otras lindezas dijo: “Negro de mierda”, “Voy a llamar a la policía, seguro que no tienes los papeles en regla”, “Hijoputa”, “Yo soy del PP, ¿qué pasa? Estáis llenando de negros el país”, “Me cago en tu padre”, “Así se muera tu madre” y otras aberraciones. A una señora que se asomó a la ventana y que también le pidió que no meara en la esquina la bautizó con un “Cállate, puta, roja de mierda”. Amenazó al guardia con darle un ladrillazo (lo cogió de la escombrera y lo arrojó en medio de la calzada). Y al final meó. El vigilante supo que tenía las de perder. Si un negro golpea a un blanco en un país de blancos lo va a tener muy chungo. Durante un rato casi me estallan las venas del cuello. Sentí deseos de ponerme las botas, bajar a la calle y patear al borracho. No lo hice. Y no sé si me arrepiento o no. En cualquier caso, no era mi guerra. Y no era mi guerra porque lo que estaba en juego ahí era la crueldad del ser humano. Algunos seres humanos no tienen remedio. Rectifico: algunos seres no son humanos, aunque lo parezcan.

José Angel Barrueco

sábado, 18 de septiembre de 2010

Loser, BECK

viernes, 17 de septiembre de 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

miércoles, 15 de septiembre de 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

domingo, 12 de septiembre de 2010

Culpa y placer

En “11-S”, uno de los estupendos relatos contenidos en Dinero gratis (Libros del Silencio, 2010), debut de Carlo Padial en la literatura, un hombre está masturbándose frente al televisor cuando anuncian el atentado de las Torres Gemelas. A partir de entonces se sentirá culpable: “Ahora, piensa, cada vez que alguien le pregunte dónde estaba el 11 de septiembre de 2001 tendrá que mentir. Tendrá que inventarse algo”. E incluso decide dejar de masturbarse durante un tiempo. La historia, bajo su humor corrosivo, encierra una reflexión profunda a la que muchas veces le doy vueltas: ¿Hasta cuándo dura el dolor? ¿Dónde están los límites? ¿Quién los establece? Preguntas parecidas se hace el protagonista: “¿Cuánto tiempo de abstinencia le haría merecedor de la redención y, aún más importante, eliminaría su sentimiento de culpabilidad?” Aunque el autor centra el relato en un hecho histórico y en un acto de placer, el cuento puede aplicarse a otros órdenes de la vida, y de ahí su importancia: funerales, accidentes, enfermedades… ¿Cuánto dura el luto? ¿Cómo podemos regresar a una vida normal sin sentirnos machacados por la conciencia? ¿Seremos peores si, en vez de llorar tras una tragedia ajena, nos ponemos a hacer el amor con nuestra pareja? Este relato abre interrogantes. Creo que, de cada uno, depende encontrar sus propias respuestas.

José Angel Barrueco

sábado, 11 de septiembre de 2010

domingo, 5 de septiembre de 2010

El estadio en casa

Ciertos anuncios suscitan en la mente del espectador el mensaje opuesto al que pretendían ofrecer. Días atrás vi, en un cine, un spot de Movistar que trata de comunicar esperanza y modernidad y termina siendo un aviso terrible sobre el egoísmo y la vejez. Comienza con un tipo recordando, en imágenes sepias, el momento en que su padre lo llevó, de niño, a ver su primer partido de fútbol a un estadio (el recuerdo arranca tras ver al padre subir con dificultad las escaleras del mismo estadio). Después pasamos a una serie de imágenes cuyo montaje nos permite recopilar algunos instantes de la vida de ese niño convertido en hombre. Hacia el final, el padre y su hijo, que son ya un anciano y un adulto responsable, están sentados frente al televisor. El anciano dice: “Ya es la hora, vamos al estadio”. El hijo responde: “Papá, vamos a hacer que el estadio venga a casa”. El hombre le enchufa el partido en la tele, le coloca una bufanda de un club de fútbol y los dos se acomodan para verlo en los sofás. Quizá el actor que hace de anciano intenta corresponder al hijo con un gesto de conformidad, pero yo en el anuncio y en esa interpretación veo el aviso terrible de lo que significa envejecer. Porque el mensaje, al final, es éste, al menos para mí que trato de ver las cosas desde otros ángulos: “Sí, papá, tú me llevaste al estadio cuando era un niño desvalido. Y ahora que tú eres un viejo desvalido, te jodes porque te cuesta subir las escaleras del estadio y yo no pienso llevarte: confórmate con la tele, que para eso he pagado Imagenio”. El anuncio, que quiere dar esperanza, resulta ser demoledor. En la cara del anciano, y en el empeño del hijo en que no salga de casa, puede resumirse toda la angustia de la vejez.

José Angel Barrueco

sábado, 4 de septiembre de 2010

viernes, 3 de septiembre de 2010

MOHSEN EMADI

En el próximo encuentro del ciclo de poesía DELIRIUM TREMENS
[sábado 4 de septiembre, 23h.]
en los diablos azules (en el número 6 de la calle apodaca, en madrid)

con ÁNGEL GUINDA + ANTONIO RÓMAR
contaremos con la participación del poeta iraní MOHSEN EMADI


miércoles, 1 de septiembre de 2010