lunes, 27 de diciembre de 2010

Poema de Irene La Sen

Inluido en el libro-disco CAL,
publicado por Ya lo dijo Casimiro Parker

Salgo a la calle

y disfruto el roce de su pared
y me enamoro de sus piernas
y maquillo sus ensuciadas mejillas
y le soy infiel
y pinto sus entrañas
y acompaño al polvo del tiempo.

Traigo el cuerpo
y colaboro en su vida nocturna
y callo para escuchar
y ya viene el estruendo de vida
vida, vida, vida, vida, vida.

Y se llena esta vasija de todas las palabras que es sólo una
y a las cinco que nacen los reflejos,
se duerme de pura borracha la propia botella.

Cuaderno de los portales
agua de luna con gas
doncellas de vómito recurrente
guisantes blancos bajo el colchón
monedas de oro en bocas desconocidas.

Urgen las notas agudas,
los resúmenes de filosofía
el blanqueador dental.

Y las botas que suenan fuera
han visto el calor a través del visillo.
Se apresuran,
pero no son tan inocentes las botas,
y también esconden algunos billetes.