lunes, 11 de octubre de 2010

¿Curiosidad malsana?

Haciendo zapping dimos con las dos series españolas que, al parecer, han revolucionado la audiencia, a saber: “Hispania” y “Felipe y Letizia”. A veces basta con ver dos minutos de una película de Chuck Norris o de Steven Seagal para, aunque en la escena que ves no aparezcan ellos, saber que es una mala película y que probablemente la protagonicen Chuck Norris o Steven Seagal. Esto me ha ocurrido con dichas series. Si ves un minuto de “Los Soprano”, lo sabes: estás ante algo antológico. Si ves un minuto de “Hispania” o de “Felipe y Letizia”, también lo sabes: estás ante algo muy malo. Lo que más me jode, y lo digo con dolor de alma, es la manera tan vil en que productores y guionistas y demás responsables han lapidado el talento de grandes actores como Marisa Paredes, Lluís Homar, Nathalie Poza o Juanjo Puigcorbé, por citar algunos. A los actores no les basta con ser buenos en su oficio: tienen que estar bien dirigidos, y eso lo saben Woody Allen, Pedro Almodóvar o Quentin Tarantino. Porque, en “Felipe y Letizia”, Marisa Paredes hace de sí misma, Amaia Salamanca interpreta de nuevo a Cata, Puigcorbé parodia al Rey, y puede que se salve Fernando Gil, que además es un gran cómico. En cuanto a “Hispania”, apesta. Han mezclado en la batidora unos toques de “Alatriste” y “Gladiator”, mucho seno y mucho escote y un poco de culebrón, y parece que han rodado a la carrera y el producto final se resiente. Vi a dos soldados de “Hispania” charlando, y parecía que estaban en una taberna de Vallecas en vez de en un campamento de hace siglos. Me dio vergüenza ajena y me pregunté qué coño pasa en este país: las peores series españolas son las que más audiencia generan. No sé si nos pica a todos la curiosidad malsana o si adoramos la mierda. Nosotros cambiamos rápido de canal. Lo siento por esos actores, a los que admiro. Aunque entiendo que España está en crisis y hay que comer.

José Angel Barrueco