viernes, 18 de junio de 2010

Poema de Isabel Garcia Mellado

de la iglesia había una luz no demasiado fuerte

voces que salían despedidas

un anochecer lleno de niñ@s y artistas ambulantes.

las calles se volvieron locas,

la ciudad nació como un mar de tejados rojizos

llenos de sombras

nunca hacía calor en nuestros recuerdos

pero había letras en las paredes que nos llevamos con nosotros

para siempre

como la primera vez que te miré así

o cuando se calmó todo y cogiste mi mano y me dijiste “tranquila”

y yo me acordé de la ciudad de oporto y de mis sueños

y me subí al ascensor y miré el mundo desde arriba

y lloré tanto

que los adoquines se inundaron y tú construiste

barcos con las sillas y remos con las ganas y conmigo canciones,

detrás de la iglesia se apagó la luz

tú y yo completamente a oscuras

mientras me dabas de comer una naranja

y yo llorando y los adoquines empapados

y l@s niñ@s empapados y los artistas moviéndose tanto

de un lado al otro,

poniendo vasos de lágrimas por todos los sitios

hasta que las sillas volvieron a ser mesas y los barcos besos

y tú y yo un paseo que quiere ser y va creciendo por las cuestas

y saluda a las ancianas y a las flores y se baña en las fuentes

y al fin es libre

porque al fin ES