domingo, 13 de junio de 2010

Muebles con ojos

Hablaron en el telediario de la posibilidad de tramitar ciertos asuntos burocráticos mediante internet, sin moverse de casa y gracias a chips y tarjetas y otros inventos. De hecho, ya se pueden hacer gestiones con la firma digital del dni. Me alegra que nos hagan el mundo más sencillo y así evitemos desplazamientos que podrían llevarnos toda la mañana y, sobre todo, que ganemos el bien más preciado de cuantos tenemos: el tiempo. No obstante, veo con cierta desconfianza estos adelantos. En un futuro no muy lejano podremos hacer casi todo (ya estamos en ello) sin movernos de casa y sin levantar el culo de la silla: hacer el pedido al supermercado, descargar las películas o verlas on line, bajarnos libros para el e-book, echar cartas electrónicas, resolver el papeleo, ver las notas de clase de los hijos, escuchar música en directo y obtener los discos en mp3, conversar mediante chat con los amigos, verlos gracias a la webcam, trabajar desde el salón, dar conferencias y recitales… Quiere decir que, poco a poco, iremos abandonando la esfera pública, dejando de ir al cine, a la librería, a la biblioteca, a la oficina del paro, al supermercado, a la tienda de la esquina… Sólo nos quedarán las cañas y la tertulia que las acompaña, si es que no nos obligan a cambiar de hábitos. Me gusta que me hagan ahorrar tiempo, sí. No me gusta que nos condenen a una vida exclusivamente digital, donde el pueblo se comunica por pantalla y lo social es cosa del pasado. En otro telediario dijeron que han inventado una tele cuyos canales cambian gracias a nuestros gestos faciales. Ni siquiera quieren que movamos la mano del mando a distancia. A este paso, nos convertiremos en muebles. Muebles con ojos.

José Angel Barrueco