domingo, 18 de abril de 2010

Las buenas maneras

Lo comentábamos el otro día durante una comida: se está perdiendo la poca educación que había en este país. Y con esto nos referíamos no a lo que enseñan en las escuelas, sino a las buenas maneras, al modo de comportarse en sociedad, a saludar a las personas con las que te cruzas en un portal, sean vecinas o no; a pedir permiso cuando tienes que pasar junto a alguien para que se aparte, en vez de empujarlo con el codo, como se estila ahora; a dejar salir antes de entrar en un sitio; a dar las gracias cuando te devuelven el cambio en un comercio o cuando te abren la puerta para que pases o cuando te permiten el paso en el metro. El caso más flagrante es el del metro, creo que ya lo comenté en otro sitio. Va uno a salir de su vagón y, cuando se abren las puertas, ve en el andén a la masa. Y casi toda la masa (no toda, por fortuna) está ahí, al acecho, obstruyendo la salida y a punto de entrar antes de que salgamos los viajeros que hemos elegido esa parada. La mayoría trata de entrar cuando tú no has salido y por eso se repiten situaciones lamentables, dignas de una comedia de los Hermanos Marx: con dos personas frente a frente, eligiendo el mismo lado para avanzar, y con los ciudadanos discutiendo con prisas y malos modos. Alguien dijo, durante la comida, que se trataba de gente mayor. Yo añadí que no, que se trata de gente de toda edad y condición. No sabemos dónde se perdieron las buenas maneras. Sólo queremos que vuelvan. Al menos para que las ciudades sean más habitables.

José Angel Barrueco