martes, 9 de marzo de 2010

prometo estarte agradecido

El proceso de nuestra editorial no se acaba en buscar buenos autores y publicar libros bonitos. Después están las presentaciones (que resultan lo más divertido y agotador); y, mientras, intentas distribuir los libros lo más rápido posible, tienes que hacer un enorme trabajo de difusión (que no quiero imaginarme como sería sin Internet). Siempre hemos tendido a hacer las cosas lo más complicado posible, distribuir nuestros propios libros es un trabajo costoso, aunque hoy en día todo sea mucho más sencillo…

Pero quiero recordar que cuando nosotros comenzamos con nuestros dos primeros títulos, teníamos enfrente una difícil y desconocida labor de distribución. Y digo difícil porque nosotros no quisimos pasar por el aro y buscarnos una distribuidora que colocara nuestros libros como churros. Así que cuando vieron luz nuestros dos primeros títulos, agarramos una maleta llena de libros y nos paseamos por todas las librerías de Madrid que teníamos señaladas en planos, separadas por barrios. Y así, puerta a puerta, contábamos nuestra historia y lo que estábamos haciendo; algunos nos abrieron sus puertas de par en par, otros nos miraban con caras raras y apenas nos dedicaron unos segundos para escucharnos.
Luego fuimos encontrando nuestro espacio, nuestros amigos, colegas o simplemente personas que les interesaba el proyecto y nos han ayudado a seguir avanzando.
A día de hoy ya puedes encontrar nuestros libros en sitios tan conocidos como la casa del libro (aunque físicamente no esté en todas si puedes encargarlo), en las librerías de la central, y en otro buen puñado de espacios repartidos por toda la península… Sin embargo, no podemos olvidarnos de esos últimos días del 2008, con frío y lluvia, cargando una maleta llena de libros y abriendo las puertas de todas las librerías de Madrid.

Gracias a todos los que nos habéis ayudado a que nuestra poesía ocupe espacio en las estanterías de la gente que decidió comprar nuestros libros. Vosotros sabéis quienes sois y no vamos a nombrarlos porque siempre nos olvidaremos de nombrar a mucha gente.