domingo, 14 de febrero de 2010

Celebridades que mutan

Algunas personas (y aquí me refiero a los famosos), con la edad, inician una extraña conversión hacia el otro sexo. Es como si mutaran. Algunos hombres parecen mujeres cuando envejecen. Algunas mujeres parecen hombres cuando envejecen. Lo he pensado el otro día, al ver en los periódicos una fotografía de la cantante Joan Baez en el diario Público. En algunas imágenes actuales, Baez parece un abuelo. He dicho “abuelo”, sí. No se trata de un error. Esta idea no es nueva. Ya la desarrolló hace meses uno de mis primos. Me dijo, y yo lo suscribo: “Algunos hombres, al envejecer, se convierten en señoras”. Y, así, hablamos de la mutación de ciertas celebridades. Paul McCartney, si estudiamos sus imágenes más recientes, se ha transformado en la Señora McCartney. Hemos visto resurgir a James Cameron gracias a “Avatar” y a los Globos de Oro. La masculinidad del director ha desaparecido de su rostro. Ya no se parece al tipo varonil y barbudo que hizo “Terminator”. Ahora es la Señora Cameron. Me dijo mi primo, que detesta a Nicolas Cage, que también se ha convertido en la Señora Cage o está en trance de hacerlo. Son actores, directores y cantantes transformados en abuelas por culpa de las arrugas y un mal envejecimiento. Señalamos también a Liam Neeson. A mí Liam Neeson me flipa, pero soy consciente de que, con dos pendientes de cereza y una falda, hoy podría pasar por una señora que va a tomar el té. Todo esto es lógico. Pocos envejecen de manera tan admirable como Clint Eastwood o George Clooney o como lo hicieron Paul Newman o Lee Marvin. El caso más sorprendente, sin embargo, es el de Mickey Rourke: no se ha transformado en señora, sino en monstruo. Lo normal es que el Patito Feo se convierta en cisne. A él le sucedió lo contrario: pasó de mariposa a oruga. Sólo espero que, si llegamos a la tercera edad, no se nos pongan facciones de abuela. McCartney y Cameron deberían dejarse barba.

José Angel Barrueco