lunes, 31 de agosto de 2009

sábado, 29 de agosto de 2009

Recuerdos

[ fotos del recital del pasado 23 de julio, en el Tapas y fotos (en la república independiente de Lavapiés, Madrid). TRES HOMBRES Y UNA PEQUEÑA DAMA >Javier Das >José Ángel Barrueco > Escandar Algeet > Isabel García Mellado ]


























































viernes, 28 de agosto de 2009

Recuerdamé, de Óscar Aguado

Recuérdame que te arrope los pies
que te compre naranjas
y te achique el agua
que te ahogue con besos y pan
que te prepare pasta
te queme el horno
te pele la fruta
te encienda el gas
que llene las copas de agua de vino de ron
que no se te olvide que mi pie vive rozando tu pie
que los lunares de tu espalda no me dejan pegar ojo
recuérdame así que te haga perder los estribos
y pierdas también la armonía
y alcance tu tecla de jazz
recuérdame Rocío
que ponga al sol la mañana
que se limpie tu vientre de los pozales de la noche
que te bese los labios
y te prepare el café
que te dé los buenos días.


jueves, 27 de agosto de 2009

Freedom

Richie Havens abriendo en festival de Woodstock en 1969




miércoles, 26 de agosto de 2009

Todo es poesía menos la poesía



[ Todo es poesía menos la poesía es un programa de Literalia.TV ]

martes, 25 de agosto de 2009

nueva poesía en el Babelia

Siete rutas de la nueva poesía


Desde los aspectos más duros y sombríos de la realidad hasta las tecnologías emergentes se hacen versos experimentales y clásicos a través de autores que buscan renovar la poesía: Vukusic, Fanjul, Clark, Martínez, Marqués, Moreno y De Ory

MANUEL RICO 22/08/2009

La diversidad estética y temática de la poesía más reciente tiene, también, un reflejo plural en el uso de cauces innovadores, impensables hace sólo una década. Internet, elblog, las redes sociales, las revistas digitales y los libros electrónicos son realidades emergentes que están ofreciendo oportunidades diversas para que sus autores se den a conocer. Sin embargo, ese nuevo ecosistema, pese a las más apocalípticas teorías post,afecta poco a la materia poesía. Y a su edición en papel. Es más: no hay poeta joven, que, pese a mostrar su obra en la red y casi en tiempo real, no aspire a ver su libro editado. Es como si en ello se albergara la legitimidad literaria. Sus referentes siguen siendo nuestros clásicos, los poetas españoles del 27 o del 50, Machado o Juan Ramón, los poetas anglosajones (incluyendo a Bukowski o a Carver) y europeos, sin desdeñar, en algunos casos, los más experimentales del pasado siglo: es decir, los mismos referentes que marcaron a anteriores generaciones, algo que se pone de relieve con sólo revisar las últimas novedades en los anaqueles de las librerías. O leyendo alguno de los siete libros que hemos seleccionado como muestra de la evolución de la poesía más joven. Se trata de libros escritos, con dos excepciones, por poetas nacidos a partir de 1977, es decir, familiarizados, desde la adolescencia, con Internet y el mundo digital, con blog abierto la mayoría. Sus libros no hablan de la quiebra del poema y del poemario convencional, sino más bien de lo contrario.

Así, Déborah Vukusic (Ourense, 1979), en su entrega Guerra de identidad, se muestra como una poeta directa que no elude los aspectos más duros de la realidad y de la memoria. Poesía narrativa en la que aborda, con un verso ágil, fresco e irónico, fluido, dramatizado a veces, una suerte de autobiografía en la que el yo aparece hibridado con lo colectivo. Es decir, busca la propia identidad en un pasado que se nutre de dos realidades: la Croacia de la guerra de los Balcanes y la Galicia natal. Ésa es la particularguerra de Vukusic. En ella se encuentran y contraponen la crueldad más extrema, expresada en la figura del padre ("mi padre / el señor croata / genera frío // mata"), y una añorada felicidad con Galicia al fondo. Un libro perturbador, no carente de suturas emocionales y abierto a la historia más reciente y dramática de Europa.

De esa línea dura, poco apacible, participa Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980), autor deOtros demonios, premio Asturias Joven 2008. "No está carente de belleza / este naufragio urbano", escribe en uno de los primeros poemas del libro. Y esa belleza está en el amor irreverente, en la elección de escenarios en apariencia hostiles pero convertidos, gracias a un lenguaje despojado, casi hiriente pero lleno de ternura (una ternura seca), en refugio y protección. La mítica del fracaso, la estética de barrio y una visión llena de grietas de las relaciones personales completan una poesía intensa que, en algunos momentos, se hace crítica y "sucia" como el mundo real.

Desde el propio título, Memoría, el libro de Ben Clark (Ibiza, 1984) viene cargado con una pulsión existencial. Pese a la juventud del autor y quizá a causa de una experiencia traumática, estos poemas muestran un trasfondo pesimista. No se trata de textos ensimismados, que den la espalda a la realidad, volcados en el yo. Son versos virados hacia una memoria en claroscuro, que buscan el diálogo entre la vida y la muerte, que delatan la frágil condición humana, sólo salvable en el amor, pero en los que también viven los otros. En ellos, la memoria tiende a la evocación del vacío ("Recuerdo pocas cosas de mi infancia: / parques con jeringuillas. Y la tele") o de experiencias sombrías como la recobrada en 'Omenage a Eric'. Todo ello nos habla de una poesía raramente madura, siempre en el filo de la navaja: es decir, del abismo.

Con Tras la puerta tapiada, Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) ha obtenido el último Premio Hiperión. Esta vez, el jurado ha optado por una propuesta no experimental, por un libro en el que se entrelazan, de forma equilibrada, las percepciones procedentes de lo cotidiano, del amor diario, del recuerdo vinculado al mundo de la infancia y los referentes culturales de índole diversa (Borges, Sorolla, Escher, Kavafis...). Se trata de una muestra más (hay otras en este recuento) de la persistencia, en la más joven promoción, de una poesía de las emociones, en la que el conocimiento que se persigue tiene más de explicación del yo en relación con el entorno más inmediato que de búsqueda metafísica. Explora "huellas ingobernables / en el mapa del alma".

Juan Marqués (Zaragoza, 1980), con Un tiempo libre nos ofrece un libro de celebración en el que el sujeto poético, citando a Sánchez Rosillo, parece encontrarse "totalmente de acuerdo con la vida". Aunque el verso recuerda al Guillén de "el mundo está bien hecho", la poesía de Marqués es menos objetual y más emotiva. El tiempo libre del que nos habla el libro es el que mide y descubre la luz, el de los actos más sencillos ("Quiero una vida simple, junto a ti / y después un abrigo") y el de la memoria de lo íntimo. En el fondo, la propuesta de Marqués conecta con la tradición de una lírica muy depurada, sintética, a uno y otro lado del Atlántico, uno de cuyos exponentes más próximos es el venezolano Eugenio Montejo y de los más remotos el Juan Ramón de la etapa de Estío.

Acabado en diamante, segundo libro de poemas de Javier Moreno (Murcia, 1972) y premio de la editorial La Garúa, es una muestra más de una obra poética que, desde sus primeros libros, ha descansado, en gran medida, en lo experimental, algo que ha puesto de relieve el propio Javier Moreno vinculándose a la llamada "generación nocilla". La ciencia y la poesía, el peso de las innovaciones tecnológicas y su influencia en vida y poema, la reflexión sobre sus distintas capacidades y la presencia de la imagen y de la luz como materia prima con la que fantasear y construir mundos conforman la sustancia de unos textos, tanto en prosa poética como en verso, menos vanguardistas de lo que cabría esperar y cargados de metafísica, de preguntas sin respuesta, de dudas e incertidumbres: "De gran dureza, el diamante se caracteriza -paradójicamente- por su extrema fragilidad", escribe Moreno.

Por qué sólo beso a las estatuas, de Camilo de Ory (Segovia, 1970), se compone de poemas muy breves e intensos, unas veces próximos al haiku y otras a la estética creacionista, de pulso meditativo, en los que hace recuento de la suma de afectos que determinan la existencia y de la razón y la sinrazón de éstos. La ironía, una sutil distancia respecto a los sentimientos propios, y cierto afán sentencioso ("Dudosa ciencia es la que nos dicta / su propia hora") dan lugar a una poesía afilada y transparente, de impecable ritmo y atenta a momentos apenas relevantes de la vida. Poemas del instante, de la emoción casi imperceptible, de la fugacidad, de la experiencia de lo vivido y recordado.

Guerra de identidad. Déborah Vukusic. Baile del Sol. Tenerife, 2008. 161 páginas. 12 euros.
Otros demonios. Sergio C. Fanjul. KRK Ediciones. Oviedo, 2009. 56 páginas. 9,55 euros.
Por qué sólo beso a las estatuas. Camilo de Ory. Renacimiento. Sevilla, 2009. 72 páginas. 10,58 euros.
Tras la puerta tapiada. Francisco José Martínez Morán. Hiperión. Madrid, 2009. 85 páginas. 8 euros.
Memoría. Ben Clark. Huacanamo. Barcelona, 2009. 65 páginas. 11,52 euros.
Un tiempo libre. Juan Marqués. La Veleta. Granada, 2008. 53 páginas. 9 euros.
Acabado en diamante. Javier Moreno. La Garúa. Barcelona, 2009. 72 páginas. 10,58 euros.

lunes, 24 de agosto de 2009

de Paco Sevilla, y etc

3.
Otredad sin nevera, pide otro güisquito en big bar,
esquina de bromelias, y es transportado al siglo I.
Otredad sin monedas rememora visillos sin Freud.
Otredad sin nevera hipa: hip hip, borracho & hurry up.
Othelo de hotel. Othellos de Hoteles. Y otros cócteles.



452.

Y el amor era 1 juguete
azul q quería ser 1 niño.




[estos 2 poemas son del siempre sorprendente Paco Sevilla, ese poeta comprometido con la poesía desde la editorial Amargord y desde la calle. Love, Etc de noches re-versos y una ciudad que aveces parece que no existe. Una noche, Etc en esta ciudad con vistas a las putas de la calle montera y sus chulos con anillos de oro. ]

sábado, 22 de agosto de 2009

poema de Javier Pascual

Vomité excusas
que me hicieran olvidarte.

Inventé,
los recuerdos que de tu ausencia
no heredé,
y mentí a mis sentidos,
fingiéndote en soledad.



[ puedes visitar su blog
www.javipascual.blogspot.com ]

viernes, 21 de agosto de 2009

Cada verano la llevo a ver el mar, por Carlos Salem

Se abre la puerta del bar y entra ese padre de familia. Ahora sé que es domingo. Será por el chándal caro que viste, o por la cara añorar los partidos que hasta septiembre no podrá ver es su tele de tamaño gigante. El bar está casi vacío y se sienta a mi lado. Le pide a Lola whisky del bueno y ordena que deje la botella, como habrá visto hacer en las películas, en su tele de tamaño gigante. Bebe rápido y mirando a los costados, no disfruta. No sabe. Hay que beber despacio, para que el líquido al caer vaya lavando algo o lo queme sin prisas.
—Cada verano la llevo a ver el mar —me dice.
—Eso está bien —respondo sin ganas. Estoy harto de majaras.
—Ya. Pero a ella parece que no le alcanza. Siempre hay algo que no le gusta. Nunca dice nada, va de víctima, ¿sabes? pero sus ojos, sus ojos sí que dicen. ¡Y no lo soporto! ¿Tengo yo que soportarlo?
—Supongo que no.
—Desde luego. ¿Acaso no me deslomo trabajando? Y ella no lo dice, pero sus ojos, joder, sus ojos. Como con el coche. ¿Es que un tío que se pasa la vida trabajando no tiene derecho a comprarse un buen coche?
Me muestra un llavero con la marca Audi:
—Tiene airbag para todos los pasajeros, ordenador de a bordo, DVD... ¡Si lo compré pensado en la familia! Es el gris metalizado que está fuera. ¡No veas cómo se liga, con esa máquina!
—Lo imagino.
—Pero ella que cómo lo vamos a pagar, que el niño necesita esto y lo otro. Y mira que hacía tiempo que no se quejaba. Pero claro...
—Los ojos.
—Eso. Los ojos. Yo soy un tío normal, un padre cojonudo. Vale, bebo unas copas de vez en cuando. ¡Y cómo iba a saber que aquella guarra tenía ladillas! Pero ella no dice nada, y cuando le pregunto qué coño mira, esconde la cara, como si fuera a pegarle. Y hacía meses que no se me escapaba una mano. Meses.
—Ya está ahí —interrumpe Lola, mientras mira con odio al padre de familia. Está a punto de estallar. Y el odio de Lola parece incluirme.
—Déjalo por mi cuenta —respondo y también me refiero a mi vecino de taburete—. No es para tanto.
—Vale, pero llévatelo —dice ella. Y me alcanza dos cervezas—. Y que no mee en los coches de los clientes.
—¡Mi coche! —exclama el padre de familia y amaga con salir. Le agarro el brazo con fuerza y me mira sorprendido.
—He dicho que yo me encargo. Perdona un momento.
Y salgo.
El Loco está sentado en la plazoleta frente al bar. Como siempre que se descubre solo y viene a buscarme. Es un loco muy educado y saluda:
—Que tengas buena noche —me dice, como siempre.
—Lo mismo para ti —respondo, como siempre.
Le ofrezco un cigarrillo y una cerveza. Fumamos y bebemos un rato. Después me mira, como siempre, y le digo:
—Vamos.
Caminamos hasta la curva, un centenar de metros más abajo. Nos detenemos en el centro de la calle y el Loco, como siempre, dice:
—El cielo debe estar en otra parte.
Y se tiende en la carretera, con los brazos abiertos.
Yo me tiendo en la otra dirección, mi cabeza tocando la suya.
Y esperamos.
Al rato se acerca un coche, la luz estalla, se oye una frenada brusca y nos esquiva. Se detiene a prudente distancia y el conductor nos insulta. Parece que va a bajar, pero se lo piensa mejor y parte, con chirrido de neumáticos. Me siento. El Loco sigue tendido. Le alcanzo un cigarrillo y digo:
—Dijimos que un solo coche por vez.
Me mira, parece comprender y se pone de pie. Es un buen loco. Vive en el solar abandonado, entre las malezas y las ruinas de una casa derribada por el tiempo. Se tiende en la carretera, cuando le sopla el viento dentro de la cabeza, a esperar que venga un coche que lo lleve de viaje. Me tuve que inventar lo del límite para reducir las probabilidades de que algún conductor borracho lo atropelle sin enterarse siquiera. Por eso, cuando aparece, me lo llevo hasta la curva y esperamos juntos. Lola cree que sólo hablo con él. No lo entendería.
Cuando volvemos calle arriba, veo un Audi gris metalizado. Flamante. El Loco y yo meamos sobre el coche durante un rato y me entretengo admirando los detalles de la tecnología avanzada.
Cuando nos despedimos, saluda:
—Que tengas buena noche.
Y se va a buscar el cielo, que seguramente está en otra parte.
Cuando entro en el bar, el padre de familia está diciéndole chorradas a Lola, que me mira con cara de ultimátum.
—¿Qué? —dice el tío — ¿Ya le has dado lo suyo al loco ese?
—Sí. Me hablabas de tu mujer...
—¡Puaj! No le gusta nada de lo que hago, pero bien que se cuida de hablar. Es que cuando me enfado, tengo la mano pesada, ¿sabes? Toca, toca qué músculos. De joven hacía pesas, pero desde que me casé con ésta, el único ejercicio que hago es levantar sus tetas caídas y últimamente, ni eso. ¡Pero en mi casa mando yo! Y cuando me harté de gilipolleces, descubrí que cuando la sacudo, al día siguiente está más suave, no digo cariñosa, pero me mira menos. ¡Una vez me dijo que me iba a denunciar, a mí! Ahí me pasé, hubo que llevarla al hospital y nos gastamos una pasta en medicinas. Pero no dijo nada. El médico venga preguntarle que cómo se había hecho eso, y ella que se había caído de la escalera... ¡Y vivimos en un bajo!
Le pido otra Mahou a Lola, para distraerla antes de que explote.
—Es guapa, tu novia —dice el padre de familia bebiendo lo que queda de whisky—. Sin faltar, ¿eh? Así tienen que ser las mujeres: con carácter, no como la mía, que en cuanto le das una hostia se pone a llorar.
—Pero por lo menos no te denuncia...
-—Ya se cuidará. Y esta vez tampoco —se acerca y me habla confidencial—. La muy tonta teme que me desquite con el niño. ¡Cómo si yo fuera a pegarle al crío sin motivo! Es que no tiene cultura.... Yo leo, veo películas. Se aprenden cosas. ¿Sabías que si les pegas con una toalla mojada luego no quedan marcas?
—Eso está bien, para que no se note cuando la llevas a la playa...
—¿Ves? Tú me entiendes. Yo seré estricto, pero cada verano la llevo a ver el mar. Y eso que a mí me gusta la montaña... Bueno, me tengo que ir que todavía falta una semana para las vacaciones. Ha sido un gusto hablar contigo.
Paga, saluda a Lola y se va.
Ella no quiere mirarme. Pago y me voy, sin saludar.
Mi viejo coche está, como siempre, aparcado con una rueda sobre el bordillo. Abro la puerta y quito la barra que fija el volante. No recuerdo quien me la regaló. Como si alguien fuera a robar mi coche. Por una vez arranca sin empujar, pero lo dejo ir cuesta abajo. Después de doblar la curva veo el Audi a un costado de la carretera.
No se va muy lejos con tres neumáticos desinflados.
Bajo y el padre de familia, deslumbrado por los faros, no me reconoce.
—Joder, menos mal que ha parado. Es que algún hijoputa me ha...
Ya no sigue, porque cuando te pegan en las costillas con una barra de hierro, unos neumáticos desinflados parecen menos importantes.
Levanto la barra otra vez. La dejo caer. Me temo que al padre de familia le quedarán marcas, cuando este verano lleve a su mujer a ver el mar. Tal vez debí pedirle a Lola una toalla mojada.
Estoy harto de majaras. De verdad.





















[ el cuento salió publicado el domingo 16 de agosto en el diario Público, acompañado de la ilustración de Olaf, no te pierdas su web ]

jueves, 20 de agosto de 2009

Ray Loriga

miércoles, 19 de agosto de 2009

FOLK, de leonard cohen

Flores para hitler bostezaba el verano
flores que recubran toda mi recién nacida hierba
y aquí hay una pequeña villa
están pintándola para una fiesta
aquí hay una pequeña iglesia
aquí hay un colegio
aquí hay unos perrillos haciendo el amor
las banderas resplandecen como coladas
flores para hitler bostezaba el verano.


[ poema incluido en su poemario flores para hitler, escrito en 1964 y editado en españa por Visor. puedes encontrar otros poemas de leonard cohen AQUÍ, pero siempre es mejor tenerlo en formato libro, donde va a parar!!! ]


martes, 18 de agosto de 2009

Lo que cabe en un haiku, por rafael sarmentero

[ En Poeta y caballero, Rafael Sarmentero,
publicó en junio de 2008 su primer y único libro de poemas:
NUEVO DOCUMENTO DE TEXTO.
Aquí traemos una pequeña muestra,

3 haikus incluidos en la parte del libro Cabe en un haiku.
Visita su web
www.rafaelsarmentero.com
]



Ahora los sábados,
en vez de divertirme,
nos aburrimos.



Por suspirar
por quien no debí hacerlo,
ya no suspiro



Hiciste daño.
Pasaste haciendo daño.
Pero pasaste

lunes, 17 de agosto de 2009

Ángel González



[ Palabras y versos de este poeta que no necesita presentación. ]

sábado, 15 de agosto de 2009

olor a mediterraneo




[ Joan Manuel Serrat, poeta de pelo largo, en el parque de atracciones de Madrid en 1972 ]

jueves, 13 de agosto de 2009

NO QUISIERA MORIR, de boris vian


No quisiera morir
Sin haber conocido
Los perros negros de Méjico
Que duermen sin soñar
Los monos de culo pelado
Devoradores de trópicos
Las arañas de plata
En el nido trufado de burbujas
No quisiera morir
Sin saber que la luna
Con su falso aire de moneda
Tiene un lado puntiagudo
Si el sol está frío
Si las cuatro estaciones
No son en realidad más que cuatro
Sin haber intentado
Llevar un vestido
En los grandes bulevares
Sin haber mirado
En una alcantarilla
Sin haber puesto el sexo
En rincones extraños
No quisiera acabar
Sin conocer la lepra
O las siete enfermedades
Que se atrapan allí
El bueno como el malo
No me darían pena
Si si yo supiera
Que lo iba a estrenar
Y está también
Todo lo que conozco
Todo lo que aprecio
Que sé que me gusta
El fondo verde del mar
Donde danzan las briznas de algas
En la arena ondulada
La hierba tostada de junio
La tierra que se agrieta
El olor de las coníferas
Y los besos de la
Que si tal que si cual
La bella que ahí está
Mi Osezno, Úrsula
No quisiera morir
Antes de haber gastado
Su boca con mi boca
Su cuerpo con mis manos
El resto con mis ojos
Ya no digo más es mejor
No ser irreverente
No quisiera morir
Sin que hayan inventado
Las rosas eternas
La jornada de dos horas
El mar en la montaña
La montaña en el mar
El fin del dolor
Los diarios en color
La alegría de los niños
Y tantas cosas más
Que duermen en los cráneos
De geniales ingenieros
De jardineros joviales
De inquietos socialistas
De urbanos urbanistas
Y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
Que ver y oír
Tanto tiempo esperando
Buscando en la oscuridad

Y yo veo el final
Que bulle y que se acerca
Con su cara horrorosa
Y que me abre sus brazos
De rana patituerta

No quisiera morir
No señor no señora
Antes de haber palpado
El sabor que es más fuerte
No quisiera morir
Antes de haber probado
El sabor de la muerte...



[ Este poema de Boris Vian (1920 - 1959) lo puedes encontrar en el último poemario que escribió, No quisiera morir, entre 1952 y 1953 (aunque no fue publicado hasta el 62). A Boris Vian le gustaba la noche y el jazz ]




















miércoles, 12 de agosto de 2009

Summertime




[
Ella Fitzgerald cantando Summertime en Berlin ]

martes, 11 de agosto de 2009

A LA SOMBRA DE MI SOMBRA, de manolo chinato

A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero;
sombrero de largas pajas
que he recogido del suelo.
Lo haré con el ala ancha,
que casi llegue hasta el cielo
pa' muchas veces no ver
las cosas que ver no quiero.

No quiero ver injusticias ni miserias;
no quiero ver militares ni princesas;
no quiero ver dictaduras ni pobrezas;
no quier ver religiones ricas, ni reinas.
Que sólo quiero yo ver a los pobres sin miseria;
a los ricos sin dinero desnudos en esta tierra;
a infinitos corazones unidos por el amor
y unidos contra la guerra.

A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero
pero voy a dejar de hacerlo
para luchar con dos güevos.





[ Manolo Chinato tiene publicado Amor, rebeldía, libertad y sangre. Y puedes encontrar versos suyos en canciones de Extremoduro, Platero y tú o Marea. Muy recomendable el proyecto Extrechinato y tu ]

lunes, 10 de agosto de 2009

Víctor Sierra garabateando

martes, 11 de agosto. 19 h.
En Gijón: Bar El Cantábrico [ Jardines de la Reina ], a las 19h.
Leerán sus poemas Berna García, Ignacio González del Rey, Ignacio Elola, Rafa Cofiño y Víctor Sierra.









miércoles, 12 de agosto. 20 h.
en la bolera de Otero de Curueño (León)
Víctor Sierra presentará el libro «Garabato», conjugando la lectura sus poemas con canciones de Manuel Villena.

DIARIO, de Victor Sierra


Los recuerdos son naúfragos
flotando en nuestra memoria

Solemos rescatarlos
con asiduidad:
unos necesitan una ducha
y un simple afeitado

Algunos,
además de aseo,
alimento
o cuidados intensivos

Unos mueren sucios y ahogados

El resto
se acuesta cada noche con nosotros.


*extraído de su poemario Garabato. Editorial SCYTHECUT. 2009.

sábado, 8 de agosto de 2009

Poema 23, de Miguel Luque

cómo me asusta


[ extraído de su blog las piernas de buda ]

miércoles, 5 de agosto de 2009

mercancía del dealer, de josé ángel barrueco

barrio de la baixa en Lisboa

caminamos por la encrucijada
de cafés, tiendas y comercios

los camellos que pululan por
las aceras practican una venta
agresiva y casi insultante

se acercan a nosotros
nos abordan y susurran
abren las manos en abanico
a la altura del cinto
y nos muestran la mercancía:
rulos de costo y bolsas de hierba

sus ojeras hablan más que ellos:
la vida les pasa factura
porque también consumen
lo que venden y sobreviven
entre redadas y navajazos

son muertos vivientes
pero quizá no lo saben

cualquier día palmarán en la calle
y la ciudad pasará otra página.


[poema de josé ángel barrueco, extraído de su poemario inédito los viajeros de la noche ]

lunes, 3 de agosto de 2009