barrio de la baixa en Lisboa
caminamos por la encrucijada
de cafés, tiendas y comercios
los camellos que pululan por
las aceras practican una venta
agresiva y casi insultante
se acercan a nosotros
nos abordan y susurran
abren las manos en abanico
a la altura del cinto
y nos muestran la mercancía:
rulos de costo y bolsas de hierba
sus ojeras hablan más que ellos:
la vida les pasa factura
porque también consumen
lo que venden y sobreviven
entre redadas y navajazos
son muertos vivientes
pero quizá no lo saben
cualquier día palmarán en la calle
y la ciudad pasará otra página.
[poema de josé ángel barrueco, extraído de su poemario inédito los viajeros de la noche ]