lunes, 15 de junio de 2009

ORACIÓN DOMINICAL, por Marta Noviembre

Que se borren los domingos,

que se lleven el relámpago de tus ojos abre piernas,
las promesas sin conciencia de tus besos a quemarropa,
las ganas de gemidos tan agudos que rompen tragaluces y gargantas,

Que se borren los domingos,

que deshagan el camino de tu lengua corrompiéndome el cuerpo de saliva indeleble,
el entendimiento embotado, violáceo, al contacto de tu susurro tosco en mi oído,
el hueco sordo entre mis piernas como una fábrica de humedades saladas,

Que se borren los domingos,

que licuen el cardenal de mi cuello, tu souvenir de estancia en mis entrañas,
la huella de tus dientes más allá de la piel, seccionando el músculo,
masticando la voluntad de mi cabeza hasta dejarla vuelta hacia tu cara foto fija,

Que se borren los domingos,

que eliminen el ansia del no resquicio de los cuerpos en lucha por conquistarse,
el enfrentamiento caníbal por devorar cada centímetro ajeno antes del mañana,
el temblor del instante previo a la explosión de los vientres y las codicias,

Que se borren los domingos,

porque no habrá ya más séptimo día de ofensiva a mis rincones,
porque si hay vuelta pródiga desgarraré tu hambre con la misma zarpa,

porque no sé cómo hacer

que se borren los domingos,
que se borre tu voz.



[poema incluido en su poemario Catálogo de lágrimas, editado y presentado hace pocas semanas en el libertad 8 de Madrid (foto). +INFO: http://www.gingerlemontea.blogspot.com/ ]